Nuevo Informe de Indicadores 2020 del Observatorio Urbano

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09 marzo 2022

Zaragoza y Aragón mantienen posiciones en sectores considerados estratégicos, de forma que continúan en muchos de ellos por encima de la media española incluso en plena crisis originada por la pandemia, cuyos efectos se hacen sentir de forma muy acusada, principalmente en indicadores sociales y económicos. Esta es la fotografía de Zaragoza, su entorno, la provincia y Aragón que ofrece el último informe anual de indicadores realizado por el Observatorio Urbano de Ebrópolis, a través del análisis de un centenar y medio de datos.

El Informe de Indicadores 2020 ha sido elaborado por el equipo técnico del Observatorio de Ebrópolis -en el que participan representantes de 10 entidades- para medir y evaluar con datos objetivos el avance de Zaragoza y los municipios de su entorno en relación con la Estrategia Zaragoza +20 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Está basado en los últimos datos oficiales disponibles para cada uno de los 150 indicadores analizados, tres de ellos incorporados este año.

Portada Informe Indicadores 2020
Portada Informe Indicadores 2020

De acuerdo con el Informe, doce parámetros mejoran su valoración respecto a un año antes (de negativa a alerta o de alerta a positiva). Además, en conjunto, un total de 52 indicadores estratégicos se encuentran en situación positiva, siete menos que en el informe anterior.

En este sentido, se han visto resentidos indicadores sociales como el relacionado con la brecha femenina en riesgo de pobreza o exclusión; los problemas en la vivienda; así como también destaca el porcentaje de jóvenes que ni estudian ni trabajan. Por su parte, la esperanza de vida al nacer ha sufrido la mayor caída en décadas, mientras que la mortalidad ha registrado un notable incremento y las enfermedades infecciosas han pasado a ser la tercera causa de muerte.

Otros aspectos que se han visto afectados negativamente tienen que ver con el empleo, como las tasas de desempleo juvenil, femenino o de población extranjera. En este ámbito también se han acentuado las brechas de género.

En materia económica, el dato que ha experimentado un descenso más evidente ha sido el PIB por habitante en Aragón, aunque con una menor caída que la media española. Otros parámetros clave que recogen las consecuencias de la crisis de la covid-19 son la actividad emprendedora o el índice de confianza empresarial, así como los relativos al uso del transporte público urbano y al sector turístico y de congresos.

El empeoramiento de estos indicadores alcanza todas las esferas de estudio, aunque, en líneas generales, podemos decir que la afección en Zaragoza, su entorno y Aragón tiende a ser menor que las consecuencias sufridas a nivel nacional.

Debido por tanto al contexto actual, pocos son los indicadores que mejoran en 2020, pero sí hay algunos que, pese a las circunstancias, han podido evolucionar positivamente, entre los que destacan el comercio exterior; el número de entidades de economía social y el de empresas con sello de Responsabilidad Social de Aragón, así como la potencia de energía renovable instalada en la provincia de Zaragoza.

Evolución por dimensiones de la estrategia de futuro

Entrando a analizar la evolución por dimensiones de la Estrategia Zaragoza +20, se aprecia que el ámbito referido a la cohesión y al equilibrio territorial en el entorno y los barrios de Zaragoza presenta una evolución positiva en la mayoría de sus indicadores. Las excepciones tienen que ver principalmente con el uso del transporte público urbano, consecuencia de la pandemia y de los sucesivos confinamientos sufridos, con una caída sin precedentes en la ciudad; y con el descenso de la superficie destinada a agricultura ecológica (2019). Pese a ello, Zaragoza sigue manteniendo un buen grado de compacidad y plurifuncionalidad, con una adecuada proximidad de los ciudadanos a equipamientos y servicios básicos.

En el ámbito social, el informe refleja focos de alerta en indicadores relativos a la población juvenil (con un aumento de jóvenes que ni estudian ni trabajan y un mayor desempleo en estas edades), la brecha de género o el desempleo entre la población extranjera en el ámbito de Aragón.

El entorno y los barrios de Zaragoza presentan una evolución positiva en cohesión y equilibrio territorial, excepto en el uso del transporte público urbano, con una caída sin precedentes

La mayor parte de los indicadores referidos a pobreza y exclusión social (AROPE) mejoran con respecto al año anterior debido a que los datos de renta tomados para su elaboración pertenecen a 2019, por lo que todavía no se refleja la incidencia de la pandemia. Otros, como las personas que viven en hogares con baja intensidad en el trabajo, presentan ya en este año una clara disminución.

También la renta media por habitante se incrementa en Zaragoza, al tratarse de cifras de 2018 y 2019; sin embargo, las diferencias entre distritos se amplían.

Al analizar la protección social a mayores, se valoran negativamente determinados índices de cobertura asistencial, como el de plazas públicas de centros de día y las plazas de centros residenciales. Sin embargo, alcanza valores más satisfactorios el servicio público de ayuda a domicilio, tanto en Zaragoza como en Aragón.

El último Informe de Indicadores de Ebrópolis refleja la necesidad de reforzar la estructura sanitaria y la disminución de la esperanza de vida como consecuencia de la pandemia

En materia de salud, el Observatorio alerta de nuevo sobre el insuficiente gasto sanitario en relación con el PIB, que está por debajo de la media española, y la clara disminución de la esperanza de vida consecuencia directa del aumento de la mortalidad asociada a la covid-19. Además, en lo relativo a la presión asistencial, las tensiones causadas en el sistema por efecto de la pandemia muestran la necesidad de reforzar la estructura sanitaria en sus diferentes niveles, pese a contar con una buena ratio global de tarjetas sanitarias por médico en atención primaria.

Llaman la atención determinados indicadores que hacen referencia al estilo de vida, como el consumo de tabaco o el índice de masa corporal, que han mejorado en los últimos años en el conjunto de Aragón.

Por otro lado, la comunidad continúa avanzando hacia un modelo energético más sostenible: se incrementan tanto la producción como el consumo final bruto de energía renovable, la potencia energética final procedente de estas fuentes renovables y el grado de autoabastecimiento energético, asimismo se amplía el parque de turismos con distintivo medioambiental. Pero son varios los indicadores que ponen en evidencia el largo camino a recorrer todavía, con dos datos por encima de la media nacional: la emisión de CO2 en Aragón, y el consumo final de energía por habitante. En Zaragoza, el consumo doméstico de agua sigue siendo muy inferior a los registrados en Aragón y España, pese a repuntar en los dos últimos años. Además, la ciudad incrementa el volumen de residuos recogidos selectivamente, aunque todavía tiene un cierto margen de mejora (sólo representan el 16,1% del total).

Zaragoza y provincia destacan en comercio exterior, proximidad a servicios y potencia instalada de energía renovable

En materia de innovación, los últimos indicadores disponibles para Aragón no son positivos: persistencia de la baja inversión pública y privada; mantenimiento de la brecha de acceso a la tecnología entre los ámbitos rural y urbano; empeoramiento en solicitudes de patentes; baja intensidad de la innovación; empleo en I+D y actividad emprendedora. Como dato positivo, destaca el porcentaje de empresas innovadoras en Aragón, que en 2019 crece 5 puntos y supera la media española.

La educación, por su parte, presenta avances y retrocesos ligeros en distintos indicadores, la mayoría de los cuales permanecen en valoración negativa o en alerta, entre ellos el gasto público en educación, que sigue un punto por debajo de la media española, o la tasa de idoneidad, que ha descendido respecto al ejercicio anterior. Únicamente tienen valoración positiva la tasa de escolarización a los 16 y 17 años y los resultados de la prueba PISA, pero ambos retroceden respecto al análisis anterior. Esta situación es más positiva en algunos indicadores referidos a la universidad y centros de investigación, como el número de alumnos universitarios, la evolución de las cátedras e institutos de investigación en la Universidad de Zaragoza o el incremento de las publicaciones científicas. Por otro lado, los indicadores relacionados con la cultura tienen todavía un amplio margen de mejora como el empleo relacionado con este sector o las inscripciones de propiedad intelectual.

En el ámbito económico la influencia de la crisis sanitaria se refleja en muchos de los indicadores para año 2020; entre ellos, destaca la caída del producto Interior Bruto de Aragón por habitante en relación con la Unión Europea, a pesar de que este descenso es menos notable que para el total nacional.

Otros parámetros como el índice de confianza empresarial también se han visto muy afectados por la situación global, así como buena parte de los indicadores asociados con el transporte de mercancías (vía aérea, ferrocarril), y sobre todo con el de pasajeros (vía aérea, ferrocarril). Asimismo, en relación con turismo, los datos para la ciudad muestran un drástico descenso en el número de pernoctaciones, ocupación hotelera y eventos celebrados en 2020.

Sin embargo, se registra una buena evolución en el número de entidades de economía social, así como de las organizaciones que reciben el sello RSA y RSA+ o de la internacionalización de la economía (peso las exportaciones y porcentaje de flujos de comercio internacional).

En el ámbito de gobernanza multinivel y participación destacan las buenas valoraciones de los habitantes de Zaragoza en relación con el grado de satisfacción con los servicios municipales, con una puntuación de notable. También el 96% de la población está entre satisfecha y muy satisfecha de vivir en su ciudad y sus barrios, a pesar de que las diferencias entre estos son destacadas. Al mismo tiempo, la participación de la ciudad en hermanamientos y redes de ciudades, a pesar de haberse estancado en el último año, sigue siendo muy positiva.

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