CAÍDOS DEL ZIELO, Taller de Teatro Social
BlogNoticias23 enero 2026
Félix Martín
Director del proyecto Caídos del Zielo, ganador del 24 Premio EBRÓPOLIS, 2025
Caídos del Zielo es un proyecto artístico y social de carácter inclusivo, dirigido a las personas más vulnerables de nuestra sociedad: personas sin hogar, personas que viven en la pobreza, mujeres maltratadas, refugiados, etc. En definitiva, está dirigido a todas esas personas en riesgo de exclusión social o ya excluidas de nuestra sociedad, a las que esta no les ofrece una verdadera respuesta. Nuestro proyecto reúne a todo este colectivo vulnerable junto a profesionales de las artes escénicas, en torno a un Taller de Teatro, cultivando su talento artístico, su creatividad y su sensibilidad.
Más o menos con estas palabras suelo definir siempre qué es Caídos del Zielo. Ahora bien, el por qué surge y para qué, cómo se crea, quiénes han sido y son indispensables compañeros y compañeras de viaje durante todo este tiempo, quiénes colaboran con entrega y corazón, y sobre todo, cómo ha podido mantenerse todos estos años, cumpliendo las expectativas; esto ya, es harina de otro costal.
Con Caídos del Zielo, queremos crear un lugar de reunión, de encuentro, en el sentido más amplio, en el que todo este colectivo de “caídos” tenga un espacio nuevo de comunicación, creación y empatía, porque el teatro, la danza y la música, son lenguajes universales que pueden hacer posible la superación personal, colectiva y social, transformando el dolor en belleza.
Pretendemos que este espacio nos lo ofrezca la ciudad, (como así viene siendo desde hace casi siete años) al igual que lo oferta a otras compañías y producciones de artes escénicas. Porque toda la ciudadanía tiene derecho a poder acceder a la cultura y a la práctica artística dentro de su ciudad, incluso los más pobres y desfavorecidos. En definitiva, queremos ofrecer a través de los servicios del Ayuntamiento de Zaragoza, un espacio amable, confortable, adecuado a la práctica artística que desarrollamos, donde los participantes puedan encontrarse con otros artistas profesionales e incluso compartir momentos de ensayos, vivencias e impresiones sobre el trabajo que cada uno realiza. Compartir este espacio, junto con la colaboración en el taller de teatro de artistas profesionales, es inclusión.
Esfuerzo colectivo
Mantener un proyecto cultural y social, de artes escénicas, es verdaderamente difícil en los tiempos que corren. El resultado, su perdurabilidad y consistencia a lo largo de este tiempo, es fruto del trabajo y la entrega de muchas personas y de muchas entidades sociales, administraciones y servicios municipales. Pero, sobre todo, es gracias al esfuerzo de los participantes de referencia, las personas más vulnerables de nuestra ciudad, que a través de nuestro taller teatral se esfuerzan por salir de su situación de pobreza y marginalidad. La lucha de estas personas, apoyándose en los recursos que ofrece el taller teatral, y también, por qué no, apoyándonos unos en los otros, es lo que mantiene vivo y le da sentido a este proyecto.
Como manifiestan muchas y muchos de nuestros participantes, somos como una gran familia. Cierto es que nos preocupamos por el otro, que hacemos todo lo posible para que todos nos podamos expresar, comunicar y sentir en absoluta libertad, sin distinguir ni discriminar entre sexos, edades, nacionalidades, creencias, etc. Sabemos que “no sólo de pan vive el hombre”. La expresión artística enriquece al ser humano y ofrece las herramientas necesarias para la interrelación social entre las personas.
Uno de nuestros objetivos es que durante la realización de este taller y al finalizar este proceso, todos los participantes, todos, personas en riesgo de exclusión social y artistas profesionales aprovechen estos conocimientos expresivo-dramáticos en su entorno personal, social, artístico, cultural y laboral.
Durante la primera mitad del curso, en las clases, mezclamos ejercicios de técnica vocal, canto, expresión corporal y movimiento, además de interpretación y expresión verbal. Juegos, en definitiva, desde los cuales se van familiarizando con la práctica teatral. Porque, aunque aprenden técnicas de las tres disciplinas escénicas, cada persona puede sentirse más cómoda expresándose de una u otra manera según su personalidad y sensibilidad. Todo el equipo, participantes, voluntarios y docentes participan en las clases de manera horizontal, sin hacer distinción por sus cualidades o experiencia. Las clases son impartidas por profesores profesionales, en activo, especialistas de las diferentes disciplinas escénicas, comprometidos también con los problemas sociales.
Los últimos cuatro o cinco meses de cada curso, los dedicamos a preparar una obra de teatro, con carácter profesional, que mostramos al público de nuestra ciudad en el Teatro del Mercado, durante cuatro días, a finales del mes de mayo o primeros de junio. Ya durante el primer período de clases vamos hablando de los problemas que ellos sufren como colectivo vulnerable, y decidimos cuál va a ser el tema central de la obra. Así hemos ido hablando y creando a lo largo de estos años, obras que traten diferentes aspectos de este problema: la situación de calle (Nadie); la esperanza desde una situación de desamparo y vulnerabilidad (Nadie espera a Godot); la ausencia de hogar (Casa); la soledad no deseada y la enfermedad mental (María Luisa y Luis María), y la violencia y el desprecio hacia los pobres (Aporofobia). Este año vamos a abordar el problema de la inmigración y la obra se titulará La vida es viaje, haciendo alusión a la obra de Calderón de la Barca, La vida es sueño. Mencionar que a lo largo del año han pasado por nuestras clases personas provenientes de diez nacionalidades distintas.
Visibilización
El objetivo principal de la puesta en escena de una obra de teatro al finalizar el taller es visibilizar estos problemas y a las personas que los padecen. Normalmente estas personas pasan invisibles a nuestro lado, como si no existieran, principalmente porque no las queremos ver. Hace tanto daño la indiferencia como el rechazo y el desprecio. Por eso en el teatro tienen foco, tienen luz, y son importantes.
En el teatro, cada papel por pequeño que sea, cada personaje, es imprescindible para el perfecto desarrollo de la obra. Es un arte colectivo mayúsculo. En las obras, ellos y ellas representan personajes y situaciones dramáticas que han vivido en primera persona. En el escenario estas personas, ahora visibles, abren su corazón, contándonos cómo viven, cómo es ese mundo y esa vida hostil que les ha tocado vivir, desde una generosidad digna del mejor artista, para finalmente enseñarnos que existe una línea muy fina entre vivir en la comodidad y la indigencia.
La obra nos dignifica a ambos, a los artistas y al público, porque nos hemos dejado empatizar. Ya no son invisibles, sino que ahora les ponemos cara y voz, y por esto nos humanizamos más porque empatizamos con sus problemas, nos acercamos más a ellos y nos ayuda a combatir la aporofobia, la xenofobia y el rechazo sistemático, desmintiendo a su vez los bulos y la información mal intencionada.
Desde esta realidad también tomamos conciencia social de los servicios públicos, las entidades sociales, asociaciones, fundaciones y voluntariado, que trabajan en favor de las personas sin hogar y de aquellas más desfavorecidas.
Colaboradores
Quisiera destacar la colaboración que desde hace unos años mantenemos con la ESDA, Escuela Superior de Diseño de Aragón, no sólo a través del trabajo que realizan junto a nosotros sino por la integración de nuestros ambos alumnados en el proceso de creación.
A lo largo de estos años Caídos del Zielo ha participado en varios eventos sociales, siendo en nuestra ciudad un referente cultural y social: Dia Internacional de la lucha contra el SIDA, clausura del festival de cine humanitario, presentación de premios, participación en jornadas sociales y culturales, etc. Pero lo más especial de estos dos últimos años es la realización de una película documental sobre nuestro grupo y sus participantes y que lleva también por título Caídos del Zielo, que se estrenará en cines este mismo año.
Pero nada de esto tendría sentido para nosotros si no tuviéramos el apoyo del público, de la ciudadanía y de muchas instituciones que comparten nuestras inquietudes. Por eso, obtener el 24 Premio EBRÓPOLIS a las Buenas Prácticas Ciudadanas, ha sido un reconocimiento extraordinariamente importante porque nos anima a seguir, porque ensalza, mas si cabe, el trabajo denodado de nuestros participantes, y porque nos hace sentir que sí, que podemos ser un altavoz para los que más lo necesitan.
Por eso en nombre de todo el equipo de Caídos del Zielo, mis últimas palabras son de agradecimiento:
Gracias, por hacernos merecedores de uno de los mayores galardones de nuestra ciudad en el ámbito social.
Gracias por habernos hecho sonreír y creer en nosotros.
Gracias, porque este premio nos impulsa para seguir hacia donde parece imposible llegar.
Gracias, EBRÓPOLIS.
















